Tumbada en el bosque yace,
sola, pálida y fría,
llorando su pérdida,
su hoja caída.
sola, pálida y fría,
llorando su pérdida,
su hoja caída.
Lagrimas de cristal empañado,
ríos de rojo dolor,
y fresco recuerdo,
de un amor traicionado.
Ella era demasiado joven,
demasiado inocente,
fruta fresca
de un árbol doblado
por el peso
de la vida.
Su amor no volverá,
yace roto en el bosque
Ella nunca más será una niña.
© 2009 – Autor: Marco Antonio Martín García
Todos los derechos reservados.
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